La economía mexicana mostró señales de aceleración al cierre del año pasado y habría crecido 2.3 por ciento en diciembre, que sería el mayor dinamismo desde marzo de 2024, impulsada por el sector servicios.
De acuerdo con el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) del INEGI, los servicios crecieron 2.9 por ciento en el último mes del 2025, mientras que la actividad industrial avanzó a un ritmo de 1.2 por ciento.
Arturo Vieyra, economista en jefe de Grupo Coppel, indicó que el desempeño que proponen las cifras oportunas del INEGI corrobora que la economía mexicana pudo haber crecido a una tasa anual del 1.7 por ciento en el cuarto trimestre de 2025, algo que hace sentido con otros indicadores económicos que han mostrado mejoría.
“Algunos datos que vale la pena mencionar que han mostrado avances en los últimos meses del año, son, por ejemplo, el caso del crecimiento moderado del empleo formal, la recuperación de las ventas al por menor, las exportaciones manufactureras no automotrices y una persistencia del crédito al consumo”, señaló.
De acuerdo con los analistas de Grupo Monex, los pronósticos indican un impulso positivo en los últimos meses del año, lo que a su vez podría reflejarse en un mayor dinamismo para el cuarto trimestre de 2025; sin embargo, esto no impide que el resumen anual sea marcado por un periodo acotado y endeble para el crecimiento económico del país.
“No obstante los buenos datos que se estiman, el desempeño sigue siendo frágil y heterogéneo entre los sectores de la economía”, señalaron los expertos.
Para Gerónimo Ugarte Bedwell, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, el indicador parece sugerir un dinamismo mayor al que se observa al analizar de manera integral los componentes reales de la actividad económica hacia el cierre de 2025.
‘’En particular, el IOAE podría estar capturando efectos transitorios o señales parciales que no necesariamente reflejan una mejora estructural del crecimiento’’, indicó.
De acuerdo a las estimaciones del especialista, noviembre habría registrado un crecimiento anual alrededor de 1.5 por ciento, mientras que diciembre habría mostrado una contracción de aproximadamente 1.5 por ciento, lo que implica que el desempeño de fin de año fue más débil de lo que sugiere el indicador oportuno.
‘’Bajo estas cifras, el crecimiento anual de 2025 se ubicaría en un rango de 0.1 por ciento a 0.4 por ciento, con una estimación central cercana a 0.2 por ciento, claramente por debajo de la lectura implícita del IOAE’’, añadió.
Asimismo, agregó que esto no invalida al indicador, pero sí sugiere cautela al interpretarlo como una señal de aceleración sostenida de la economía.
Con las estimaciones del IOAE, la economía mexicana acumularía en el año un crecimiento de 0.53 por ciento, su menor avance en cinco años. Las estimaciones perfilan un crecimiento de 1.4 por ciento en el sector servicios, y una contracción de 1.2 por ciento en la industria.
“El Indicador Oportuno de la Actividad Económica estima que la economía mexicana cerró 2025 con una moderada expansión, que, si bien evitó una recesión, solamente alcanzó para un pequeño crecimiento económico en el año, cercano a medio punto porcentual”, señaló en sus redes sociales Julio A. Santaella, expresidente del INEGI.
Para Ugarte, la economía reportó en 2025 un crecimiento bajo y con debilidades persistentes en sus motores fundamentales, lo que hace que el reto para 2026 sea mantener la estabilidad macroeconómica y sentar las bases para una recuperación más sostenida, más que anticipar una aceleración inmediata de la actividad.
Para 2026, los expertos señalaron si bien la economía no reflejará uno de sus mejores desempeños de los últimos años, sí será mejor que 2025.
Para Vieyra, los factores o elementos que impulsarán una mejor trayectoria a lo largo de 2026 son varios, pero hay que estar pendientes de algunos que tendrán mayor influencia.
“El crecimiento real de los salarios continuará en tendencia positiva, además de que las remesas, aunque se han desacelerado, su flujo continuará de manera persistente, por lo que crecerán a un ritmo moderado”.
Subrayó que dentro de los elementos de mayor importancia no hay que olvidar el desempeño de la economía estadounidense por podría crecer alrededor de 2 por ciento, lo cual se seguirá reflejando en el impulso de la producción y las exportaciones mexicanas.
Ugarte consideró que, entre otros factores clave a monitorear, se ubican la evolución de la inversión fija bruta, tanto pública como privada, ya que serán determinantes para evaluar si la economía puede salir del estancamiento.
Adicionalmente, será fundamental seguir la trayectoria de la política monetaria y su impacto sobre el crédito y las condiciones financieras.
