México asumirá por primera vez la presidencia de la Asociación Latinoamericana de la Industria de Reuniones (COCAL) en 2026. El año pasado esta industria creció más de 9 por ciento en la región, impulsada por la innovación, el diseño de experiencias y la profesionalización.
Ahora, la presidencia para el periodo 2026-2028 estará encabezada por Julio César Bojórquez Hernández, director de Central Interactiva y actual presidente nacional de la Asociación Mexicana de Profesionales en Ferias, Exposiciones, Congresos y Convenciones (AMPROFEC), quien relevará a Luis Ricardo Martínez, de Expo Eventos Panamá. Bojórquez busca que la industria de reuniones funcione como una palanca de transformación económica y social y que, desde COCAL, América Latina gane posicionamiento global en innovación y colaboración.
Sólo en México cada año se realizan más de 900 exposiciones, que generan una derrama directa superior a 143 mil millones de pesos, equivalente a un impacto económico total cercano a 794 mil millones de pesos, alrededor de 2.84 por ciento del PIB. Estas cifras dimensionan el peso económico del sector en México, en un momento en el que el país asume un papel de liderazgo regional.
En México, la sustitución del esquema de libre importación por un sistema de cupos modifica la estrategia antiinflacionaria implementada desde 2022 a través del Paquete contra la Inflación y la Carestía (PACIC). Esta medida, que afecta productos esenciales como la carne de res y cerdo, introduce restricciones que elevan los costos operativos y limitan la capacidad de respuesta del mercado ante factores internacionales.
La publicación de los nuevos acuerdos restablece procesos administrativos que reducen la agilidad en el suministro y generan incertidumbre entre los participantes de la cadena comercial. La ausencia de claridad respecto a los tiempos y criterios de las licitaciones públicas ha propiciado un entorno especulativo. Ante la falta de definiciones, se registra una pausa en las compras internacionales y ajustes preventivos en los precios por parte de los proveedores externos.
Esta rigidez en el mercado representa un riesgo para el consumidor final, quien queda expuesto a posibles incrementos de precios. Asimismo, el diseño del sistema de cupos facilita el acaparamiento por parte de empresas con mayor solvencia financiera y fomenta la creación de mercados secundarios informales para la reventa de estos permisos, lo que debilita la transparencia y distorsiona el valor de los productos.
En el sector cárnico, cualquier alteración en la logística de abasto tiene un impacto directo en el gasto familiar. La implementación de mecanismos que encarecen o retrasan el suministro de proteína animal se contrapone a los objetivos de seguridad alimentaria y competencia. Para México, la eficiencia en el flujo de estas mercancías es un factor determinante en la estabilidad de precios y en el diseño de una política alimentaria funcional.
Los mercados ya no solo descuentan flujos, también descuentan riesgos. Y el riesgo climático, cada vez más, se traduce en costo de capital. Bajo esa lógica, la más reciente evaluación de la organización CDP funciona como una auditoría paralela para las empresas. De más de 22 mil evaluadas, solo 877 alcanzaron la calificación “A” en cambio climático. En México, el club se reduce a dos nombres: Cemex y Grupo Rotoplas. No es sólo estadística cuando los inversionistas usan estos filtros para asignar capital, ajustar primas de riesgo y decidir permanencia en portafolios. CDP evalúa controles, métricas, reducción de emisiones y gobierno corporativo. Que Rotoplas haya logrado su mejor calificación histórica en seguridad hídrica fortalece su perfil y su lectura de largo plazo. Además, es un indicador que hoy observan con lupa inversionistas institucionales, fondos ESG y grandes compradores globales. Pertenecer a la exclusiva A-List no es solo reputación: es ventaja competitiva. El clima, guste o no, ya también cotiza.


