Guadalajara, Jal. La edición 84 de Intermoda tuvo como eje de conversación la recuperación de la industria textil nacional, considerada como sector prioritario dentro del Plan México, mediante una diferenciación de valor agregado.
“La industria textil está muy golpeada en México; hay muchas plantas que están trabajando a 30 o 20% de su capacidad en Puebla, en Tlaxcala, en Jalisco”, pese a ser lugares con alta vocación textilera, dijo el presidente de Intermoda, Jorge Castellanos.
Esta realidad obliga a los diseñadores y confeccionistas a depender de insumos importados. En el corto plazo es una necesidad que el propio sello Hecho en México, entregado a Intermoda, contempla al estar abierta “esa posibilidad de que tienen que importar telas de algún lado”.
Una de las problemáticas es la competencia con los precios de telas de origen asiático, como China o Vietnam, que distorsionó el mercado interno; ante esto, Intermoda, como un evento que reúne a empresarios del sector moda, reorientará el origen de las importaciones de telas. “Estamos volteando mucho a Sudamérica”.
El objetivo es que, en futuras ediciones, haya una mayor participación de fabricantes de países como Colombia, Perú, Chile y Brasil, para “que no les falten insumos a los fabricantes mexicanos”, ante los cambios en la política arancelaria de México.
El sector de la confección nacional está en un momento de oportunidad y crecimiento, impulsado por factores geopolíticos y un cambio en el “apetito” del comprador. El éxito de la industria del vestido mexicana no está en competir en precio con los productos básicos de Oriente, sino en la diferenciación mediante valor agregado.
A las cámaras textiles les corresponde definir “qué van a hacer para volver a echar a trabajar sus máquinas, para que empiecen a desempolvarlas y empiecen a fabricar de nuevo textiles”.
