En Renania del Norte-Westfalia, Alemania, antiguos trazados ferroviarios dieron paso a un sistema de cabinas monorraíl autónomas conocido como MONOCAB OWL, que enlazó pueblos rurales con ciudades mediante vehículos eléctricos sin conductor. El proyecto, aún en fase de pruebas, se diseñó para operar durante todo el año y ofrecer frecuencias de paso elevadas, adaptando la infraestructura existente a una nueva forma de transporte público.
Las cabinas, con capacidad para hasta seis pasajeros, utilizaron un solo raíl y permitieron desplazamientos directos sin necesidad de transbordos. De acuerdo con el portal de noticias europeo Euronews, la iniciativa se apoyó en una combinación de fondos de la Unión Europea, la región de Renania del Norte-Westfalia y la universidad técnica de renombre regional, la Universidad de Ciencias Aplicadas y Artes de Ostwestfalen-Lippe.
El sistema se presentó como solución para áreas con baja densidad poblacional y limitada oferta convencional. Achim Oberwöhrmeier, director gerente de la empresa municipal KVG Lippe, explicó: “El MONOCAB cubre precisamente ese vacío entre el autobús y el tren pesado. Además, lo ofrecemos al mismo precio que el autobús”. El responsable remarcó que la frecuencia de paso alcanzó intervalos de cinco a diez minutos, lo que incrementó la aceptación entre los usuarios rurales.
La iniciativa nació en 2016 y se concretó durante la pandemia, a través del aporte de expertos universitarios y empresas locales. Thorsten Försterling, impulsor del proyecto, detalló que los pasajeros pueden reservar su asiento a través de una aplicación móvil, lo que simplificó el acceso y la organización de los trayectos. Las cabinas, eléctricas y equipadas con sensores, circularon a velocidades de 25 km/h en la fase inicial, aunque fueron diseñadas para llegar a 60 km/h.
El diseño del MONOCAB incorporó sistemas de estabilización avanzados que permitieron que las cabinas circulen por un solo raíl y se crucen sin riesgo cuando viajan en sentidos opuestos. Martin Griese, director de tecnología de la universidad alemana asociada al proyecto, explicó: “Utilizamos una combinación de sistemas. Uno de ellos son los giroscopios. El segundo es una masa de compensación. Puedes imaginar un gran bloque, que se mueve de manera natural dentro de este vehículo”.
Según los desarrolladores, la combinación de tecnologías garantiza la estabilidad y la seguridad operativa incluso en trayectos sinuosos o a mayor velocidad. Las cabinas funcionan con baterías similares a las de los automóviles eléctricos, ya que la mayoría de los trayectos rurales no tienen electrificación ferroviaria.
Los sensores incorporados permiten detener el vehículo automáticamente ante la presencia de obstáculos en la vía, aumentando la protección de usuarios y peatones. El sistema también contempla el acceso y la comodidad de personas con movilidad reducida, al incluir espacio para bicicletas, sillas de ruedas y sillitas infantiles.
El presupuesto de la primera fase de MONOCAB OWL, desarrollada entre 2020 y 2023, rozó los 4 millones de euros, financiados en parte por la Política de Cohesión de la Unión Europea y aportes regionales y universitarios. Para la etapa en curso, la inversión prevista supera los 5 millones de euros y busca ampliar la red y funcionalidades del sistema.
El distrito de Lippe consideró el MONOCAB una oportunidad para fortalecer la cohesión social y el crecimiento económico local. Meinolf Haase, administrador de la región, destacó: “Estas cabinas son algo más pequeñas que los autobuses grandes y los ciudadanos, ya sean estudiantes, escolares o personas mayores, pueden viajar con mucha flexibilidad y llegarán al destino con precisión”. El enfoque en la flexibilidad y la personalización del trayecto busca cubrir la demanda puntual y reducir los tiempos de espera para la comunidad rural.
El proyecto planteó sumar más paradas y vincular puntos de interés turístico, zonas residenciales y granjas aisladas. Försterling remarcó la importancia de adaptar el sistema a las necesidades reales del territorio: “Queremos más paradas de las que tenemos actualmente en la antigua línea férrea. Pero es importante que haya algo de interés en cada parada”.
La fase de pruebas continuará hasta 2028, con vistas a la implementación operativa total en 2032. El objetivo consiste en consolidar una red de transporte público automatizada que permita a las zonas rurales integrarse mejor con los núcleos urbanos, reduciendo la dependencia del automóvil y promoviendo alternativas sostenibles.

