El exchofer del ministerio de Planificación Oscar Centeno, autor de las anotaciones que dispararon la investigación del caso de los Cuadernos de las Coimas, está en los tribunales de Comodoro Py para ser indagado en el juicio oral y público, en el que es arrepentido.
Está previsto que suba al estrado después de los exfuncionarios Rafael Llorens, Claudio Uberti, el exjefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina y Hugo Martín Larraburu.
Durante el periodo investigado, Centeno fue el chofer personal de Roberto Baratta, mano derecha del exministro Julio De Vido y uno de los presuntos recaudadores de los pagos realizados por empresarios a funcionarios del kirchnerismo.
Centeno reconoció haber escrito de puño y letra los cuadernos en los que dejó fechas, horas, kilometrajes y otros detalles sobre las entregas de dinero. Se acogió al régimen de imputado colaborador e integra desde 2018 el Programa Nacional de Protección de Testigos.
Llorens, exsubsecretario del Ministerio de Planificación, abrió la ronda por la mañana. Contó que milita en el peronismo desde el 84, detalló los cargos públicos que ocupó a lo largo de sus años y dijo estar orgulloso de haber participado de la gestión de Néstor Kirchner. Se refirió a De Vido, su jefe en aquellos tiempos, como un “ministro transformador”.
“No existe prueba que se encamine a pensar que participé de una asociación ilícita”, afirmó respecto al caso.
Según las anotaciones del chofer Centeno, Llorens fue partícipe de de algunas de las recaudaciones. En 2008, por caso, según esos registros, habría acompañado a Baratta a la Quinta de Olivos y, al regreso, por las oficinas de la empresa Electroingeniería S.A., del empresario Gerardo Ferreyra. “Nunca estuve en la calle Lavalle al 400 en las oficinas del señor Ferreyra”, negó hoy en su declaración. Aunque más adelante, sostuvo: “Hay lugares que une intuye que puede haber estado. No puedo aseverarlo”.
Se le preguntó por sus relaciones con otros funcionarios y con distintos empresarios. La fiscal Fabiana León, lo consultó por reuniones con Angelo Calcaterra, de la empresa IECSA, primo de Mauricio Macri. “Lo fui a apretar -se sinceró respecto de una reunión-. Le fui a decir que sacara la obra, que la terminara”, completó.
También dijo el fiscal Stornelli, de forma “irregular”, le sugirió, sin la presencia de sus abogados, que se arrepintiera.
El testigo Leonardo Fariña lo identificó, además, como uno de los funcionarios encargados de cobrar “retornos” y de intervenir en las determinaciones de precios de las licitaciones a cambio de un porcentaje. Negó conocerlo.
El martes fue indagada Cristina Kirchner, que hizo una defensa política y no contestó preguntas del Tribunal Oral Federal n°7. La epxresidenta, que ocupa el centro de la escena en el juicio, intentó desacreditar el proceso y cargó en duros términos contra el fiscal que instruyó la causa, Carlos Stornelli.
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