SAN CARLOS DE BARILOCHE.– Una noche de terror vivieron ayer los pobladores de Villa Lago Rivadavia, uno de los valles que integran la localidad chubutense de Cholila, luego de que el incendio en Los Alerces cruzara el límite norte del parque nacional a causa de las altas temperaturas y los fuertes vientos.
El incendio, que comenzó en el área protegida a principios de diciembre a raíz de un rayo, recrudeció ayer en los alrededores del lago Rivadavia y el cerro La Momia, por donde avanzó hacia la villa turística. Si bien ninguno de los siete helicópteros y cuatro aviones hidrantes asignados a la zona pudo operar en la víspera por las condiciones de viento, esta mañana empezó a realizar tiros de agua un helicóptero aportado por la provincia de Río Negro, con capacidad de hasta 4000 litros de descarga.
“Por ahora, zafamos. Ayer fue una noche muy áspera, la vimos muy oscura en un momento. Empezaron a prenderse pastizales, que logramos apagar con mi hermano y mi primo. Después empezaron a llegar personas de otras localidades, porque al principio estuvimos casi solos, muy poca información de parte de la municipalidad. No hubo ningún aviso”, contó hoy a LA NACION Tristán González Branca, uno de los dueños del lodge La Pilarica.
Y continuó: “Fue un desastre. Lo peleamos como pudimos, ayudando a vecinos a cargar tótems de agua. Después por suerte llegaron varias brigadas de lugares aledaños y se calmó un poco. A la tarde soplaba un viento tremendo, y se veía cómo volaban las pavesas (pequeños fragmentos incandescentes). Era literalmente una lluvia de estrellas rojas, que caían en el piso. A la noche, por suerte no sopló viento”.
El escenario dantesco se evidenció también sobre la ruta 71, donde cayeron desde la montaña miles de piedras y troncos prendidos fuego. Según indicaron las autoridades, el desmoronamiento de material es generado por las descargas de agua de los medios aéreos.
El peor momento se produjo entre las 20 y las 22 de ayer. “Cuando paró el viento, los focos se desviaron con mucha violencia hacia el frente de la hostería, y luego se fueron apagando. Todavía quedan brasas. Ahora está calmo, no hay nada de viento, pero hay un solo helicóptero trabajando. Necesitamos que vengan más medios aéreos”, sumó González Branca. La misma angustia viven decenas de vecinos de Villa Lago Rivadavia, que al menos agradecen que haya bajado la temperatura.
“Se quemó una vivienda en la villa. Estuve ahí hasta las 4. Hay muchos focos prendidos todavía, por momentos caen como gotitas, pero está muy diseminado el fuego. Llegaron brigadistas desde El Hoyo y hay muchas cuadrillas de voluntarios trabajando. En este momento se está levantando viento. Estamos yendo a la casa de una vecina a enfriar, pero la villa no tiene señal, así que hay mucha gente incomunicada”, describió Ailín Feu, secretaria de Turismo de Cholila.
“Los técnicos evaluadores estimaron que la superficie afectada, con grandes islas de vegetación persistente, es de aproximadamente 10.000 hectáreas. Los factores combinados de meteorología adversa y topografía compleja generan condiciones críticas con probabilidad de formación de columnas convectivas y aparición de pirocúmulos”, señalaron hoy desde el parque nacional Los Alerces.
Añadieron que “en un contexto de riesgo crítico a nivel regional, caracterizado por un sistema de mal tiempo que afectará a toda la provincia de Chubut durante la jornada del jueves, el pronóstico destaca la ocurrencia de tormentas aisladas, vientos intensos y un marcado descenso en las temperaturas”.
Lo cierto es que el fuego no da tregua en la Patagonia. El incendio iniciado el 5 de enero pasado en Puerto Patriada, El Hoyo, también se reactivó en los últimos días, especialmente en el valle entre el cerro Epuyén y el cerro Pilche. Las imágenes satelitales permiten advertir cómo ese incendio y el del parque Los Alerces avanzan uno hacia el otro. Entre ambos hay unos 40 km de distancia en línea recta.
Aunque hoy llueve en Epuyén y alrededores, la situación sigue siendo crítica y cientos de brigadistas y vecinos autoconvocados continúan combatiendo las llamas y los puntos calientes.

