El presidente Javier Milei, en la Universidad YeshivaEl presidente Javier Milei, en la Universidad Yeshiva

La guerra amenaza el plan de Javier Milei

2026/03/10 15:14
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La escena está dominada por un fenómeno internacional que es la guerra en Medio Oriente. Fíjense la tapa del último número de The Economist: “Una guerra sin estrategia”. Esto es una definición militar, pero si lo miráramos desde el punto de vista económico, estaríamos diciendo que el mundo hoy navega en un mar de incertidumbre por las consecuencias de esta guerra. Hay interrogantes muy importantes respecto de los objetivos de Estados Unidos, de Donald Trump, en este conflicto. No es lo mismo lo que sucede con Israel, para el cual es un fenómeno regional que tiene que ver con su supervivencia. Este enfrentamiento tiene efectos sobre la economía que plantean interrogantes muy importantes respecto de la duración. El tiempo que lleve este conflicto está ligado a cuáles son los objetivos y a una pregunta muy elemental: cuál sería el triunfo y qué indicaría que ganó Occidente o salió derrotado.

La tapa del último número de The Economist: “Una guerra sin estrategia”

El impacto que tiene sobre la economía, como se vio este lunes en todos los mercados, tiene que ver con el precio del petróleo. Para la Argentina es una cuestión importante. Vamos a mirar ahora cuáles son los hilos más o menos visibles que conectan la situación del país, la marcha del Gobierno y sobre todo el plan económico de Milei con el escenario que se está dando en Medio Oriente.

La guerra amenaza al plan Milei: el editorial de Carlos Pagni en Odisea Argentina

Uno es el petróleo. El precio de los hidrocarburos ha sido un tema central para entender la política de los últimos 20 años en la Argentina, eminentemente durante el kirchnerismo. Porque importábamos hidrocarburos, y eso impactaba directamente en las reservas del Banco Central. Es imposible entender el comportamiento de la política cambiaria, de la política monetaria, de la política de reservas del Banco Central en los últimos tiempos sin entender que éramos un gran comprador de petróleo y, sobre todo, de gas.

Eso se ha revertido parcialmente. Porque hemos ampliado nuestras exportaciones de gas y de petróleo. Hay expertos como Daniel Gerold que lo vienen señalando desde hace tiempo. Están diciendo que hay un cambio estructural en la matriz energética de la Argentina.

Quiere decir que, por el lado del gasto de reservas, un aumento en el precio de los hidrocarburos no sería tan dramático. Pero hay otro costado en que sí afecta, y es un costado hipersensible para el Gobierno, que tiene que ver con el ajuste que tienen que realizar las petroleras en los combustibles, si hay un aumento persistente del precio del petróleo. Y como todos sabemos, el aumento en los combustibles impacta de manera muy decisiva, en la inflación. No solamente por el precio de los combustibles que se consumen en una estación de servicio, sino por los combustibles que son insumo para la generación de energía. Es decir que el precio del petróleo, afectado por este conflicto internacional bélico, pega en el corazón de las preocupaciones de Milei, en el corazón de su estrategia económica, que es reducir la inflación.

La estrategia económica del Gobierno es reducir la inflación

Acá nos planteamos algo que es paradójico. Trump, que ha sido y probablemente sea un gran respaldo para Milei —de hecho fue el que lo salvó de una catástrofe electoral el año pasado poniendo un cheque de US$20.000 millones —, por su política internacional, primero con el ajuste de aranceles y ahora con una decisión bélica en relación con Irán, termina siendo un peso para Milei. Un enemigo involuntario de Milei. Un costo.

Javier Milei y Donald Trump en el foro economico de Davos 2026

El primer aspecto es este que señalamos: el impacto sobre la inflación. Este domingo, Milei dijo algo que hay que subrayar. Durante una entrevista con Luis Majul en LN+, sostuvo que la inflación va a volver a su sendero descendente. Es importante lo que planteó Milei, porque implícitamente, cuando dice que va a volver a su sendero descendente, está reconociendo un problema, que veremos cuán momentáneo o cuán estructural es este programa económico, que es que la inflación se ha amesetado. Algo que señalaban muchos economistas: llevar la inflación de 25% mensual a 3% mensual puede ser relativamente sencillo. Bajarla de ese piso de 3% o 2% empieza a ser más complicado para todos los gobiernos.

Este lunes hubo una noticia importante, alentadora: el índice de precios de la Ciudad de Buenos Aires, que suele adelantar el comportamiento de los precios a nivel nacional, fue de 2,6% en febrero. Esto implica una reducción respecto del de enero, que fue de 3,1%. Si la inflación nacional se comporta siguiendo este indicio de la inflación porteña, Milei y su equipo tienen para festejar. Pero hay un interrogante planteado justamente por esta derivación del conflicto internacional en el precio de los hidrocarburos.

Hay una segunda dimensión muy relevante que impacta sobre todo el mundo, especialmente sobre los mercados emergentes, específicamente sobre la Argentina, en las derivaciones económicas de esta guerra que se libra en Medio Oriente. Y es el precio del dinero. Fernando Henrique Cardoso, expresidente de Brasil, cuando una vez le pregunté qué perspectiva veía respecto del gobierno de Bolsonaro -que recién empezaba en ese entonces-, contestó que tanto Brasil como la Argentina no están tan determinados por la calidad de sus gobiernos como por el precio de las commodities y el costo del dinero. Es decir, por la tasa de interés internacional.

Javier Milei (AP Photo/Rebecca Blackwell)

Si hay un aumento en el precio del petróleo medianamente estable o persistente, eso no solamente genera inflación en la Argentina, genera inflación en Estados Unidos, donde la inflación es un asunto central para Donald Trump, que está en campaña electoral. Si esa inflación es persistente, derivada de que el precio del petróleo sigue manteniéndose alto, puede haber en la Reserva Federal la tendencia ya no a mantener estable la tasa de interés o eventualmente recortarla, como prometía hacer Jerome Powell y que es la que pretende Trump, sino que en vez de bajar podría empezar a subir.

Si sube la tasa de interés en los Estados Unidos -esto ya le pasó a Macri- comienza a haber un flujo de dólares hacia los bonos del Tesoro, que empiezan a pagar más. Y eso significa una detracción, un reflujo del dinero que podría ir a los mercados emergentes.

Esta dinámica tiene dos consecuencias sobre la Argentina. Una de ellas tiene que ver con el costo del dinero que determina la inversión. Aquel que está pensando en invertir en la Argentina puede preferir invertir en bonos del Tesoro, que son más rentables y muy probablemente más seguros. Pero además hay un problema más específico que tiene que ver con lo fiscal. La Argentina es un país muy endeudado. Y si la tasa de interés de los Estados Unidos sube porque hay que combatir la inflación, y esa suba de la tasa de inflación determina que haya una suba de la tasa de interés por parte del Banco Central de los Estados Unidos, le va a resultar mucho más trabajoso al Ministerio de Economía argentino renegociar la deuda en dólares, porque va a tener que pagar una tasa de interés mayor.

El problema de la tasa de interés que paga la Argentina se ha convertido en un problema importante en estos días. La semana pasada hubo una noticia muy significativa para un país con mucha deuda, que tiene que estar renegociando todo el tiempo esa deuda con el mercado. Fue sustituido el secretario de Finanzas, el encargado de esa operación. Alejandro Lew, colaborador de Luis “Toto” Caputo, fue reemplazado por alguien del riñón de Caputo, que estaba en el Banco Central como director, que es Federico Furiase. Hay versiones coincidentes en que Lew y Caputo habían pensado en emitir un bono, capturar dinero del mercado y, con ese dinero, renegociar la deuda que tiene el Gobierno en aumento por la suba de la tasa de interés.

Federico Furiase, en LN*

Esto sería una operación similar a la que, de manera muy exitosa, llevó adelante Ecuador a fines de enero. De hecho, el 27 de enero el gobierno de Daniel Noboa emitió un bono que le permitió captar mucho dinero del mercado, renegociar su deuda y, por esa vía, bajar el índice de riesgo país, que es el que determina el costo del dinero, que es el gran combustible de toda la economía, no solamente del Estado. Caputo le llevó esta propuesta a Milei y el Presidente se negó a adoptarla. Aparentemente, a Milei le parecía muy caro el costo con que iba a salir ese bono, el precio de la tasa, que era, dicen, más o menos 9,3%. Y, por ese precio, decidió no emitir.

Luis Caputo en el 7° Foro de Inversiones & Negocios Mendoza 2026

Es toda una apuesta, cuyo resultado veremos con el tiempo. Porque si hay un aumento en la tasa de interés internacional, 9,3% puede terminar siendo barato y la decisión de Milei podría haber sido equivocada. En cambio, si Irán está terminado —como dijo este lunes Donald Trump—, puede ser que haya un reflujo en la tasa de interés, en el costo del dinero, y Milei tenga razón. Veremos quién fue más prudente en esta decisión: si Caputo al proponer la emisión de ese bono, que determinó después que se fuera Lew porque le rechazaron su propuesta; o Milei al decidir no emitir el bono porque le parecía muy caro.

Todo esto es muy importante y no solamente porque determina la inversión. Esta semana se celebra en Nueva York, Estados Unidos, la Argentina Week, un evento organizado por el país junto a bancos internacionales para promocionar la inversión. Ahí está Milei, con todo su equipo, inclusive con algunas controversias que tienen que ver con el viaje del jefe de Gabinete con su esposa. Hay pedidos de informes del Congreso para saber quién le paga el viaje a la esposa de Manuel Adorni. Hay mucho interés por los viajes de Adorni en la oposición, lo tienen en la mira. También por un viaje que habría realizado en un avión privado con su familia durante el feriado de carnaval a Punta del Este.

Milei, antes de la disertación con universitarios en Nueva York

Lo cierto es que los inversores están mirando a la Argentina esta semana en Nueva York, en medio de toda esta incertidumbre. Pero hay otra derivación. Si el costo del dinero aumenta y es más difícil renegociar la deuda, eso impacta obviamente sobre lo fiscal. Y lo fiscal está puesto en tela de juicio desde siempre en la Argentina.

El Gobierno logró reducir el déficit fiscal, alcanzó un superávit muy trabajoso, siempre provisional, siempre condicionado. Y aparece ahora un problema, con un dato que empieza a llamar la atención de algunos economistas. Un gráfico de la consultora Empiria toma datos oficiales del primer bimestre y nos muestra, en pesos constantes de febrero de este año, la recaudación en billones de pesos desde 2013 hasta ahora. Lo que tenemos es que fueron 35 billones, que es la cifra más baja de todo el ciclo. Hay quien observar, que es más baja que 2020, que fue el año de la pandemia. No, en febrero de 2020 todavía no había pandemia y no se había producido el ajuste que se realizó durante la cuarentena. Pero tenemos 35 billones de pesos, equivalente a febrero de 2024. Esto inquieta desde varios planos.

Un gráfico de la consultora Empiria toma datos oficiales del primer bimestre desde 2013 a febrero de 2026

Están los teóricos del gradualismo, que argumentan con el centro de su tesis, que no siempre está bien explicada. El corazón del gradualismo como estrategia de ajuste es el siguiente: cuidado con hacer políticas muy contractivas, con confiar mucho en los shocks, porque producen recesiones que terminan alejándonos del objetivo que buscamos. Si lo que queremos es achicar el déficit, o eventualmente alcanzar el superávit, y la política por la cual buscamos alcanzar ese objetivo es muy recesiva, termina habiendo una caída de la recaudación por pérdida de actividad económica que genera de nuevo déficit. Es decir, es un perro que se muerde la cola.

Por eso hay que buscar otra estrategia, que es ir acompañando el crecimiento económico con ajustes en términos reales, no en términos absolutos. Es decir, no contraer la economía para que el ajuste se sostenga en el tiempo. Es una discusión entre gradualistas e hiperfiscalistas o quienes son proclives al shock, como lo es Milei y como lo es este gobierno. ¿El dato que muestra la consultora Empiria indica que se está cumpliendo la ley del gradualismo? Todavía no lo sabemos.

Lo que sí sabemos, y hay que prestarle atención, es que esta caída de recaudación se produce sobre todo en impuestos coparticipables. Es decir, termina impactando en los ingresos de las provincias. Cuidado, porque ahí pueden haber tensiones entre el Gobierno central y los gobernadores, que son cruciales en la política del oficialismo. Si introducimos ruidos fiscales, impositivos o de recaudación entre la Casa Rosada y las provincias, vamos a tener problemas políticos después que repercutan en el Congreso.

Se produce todo esto en medio de una curiosidad. Luis Caputo acaba de incorporar a un asesor a su equipo económico este fin de semana. Es un uruguayo, Ernesto Talvi. Es un hombre que viene de la profesión académica de los economistas, investigador en economía, pero también político. Fue candidato del Partido Colorado, que perdió frente a Luis Lacalle Pou, y fue canciller. Llama la atención la incorporación de Talvi por esta definición económica que en su momento dio hablando de Uruguay: “Hace más o menos 20 años que me defino como liberal progresista y, por supuesto, si yo no hubiera cambiado a lo largo de mi vida, en fin, dudaría de mis capacidades. (...) Quizás a principios de los 90 éramos muy ingenuos al creer que si arreglábamos el déficit fiscal, bajábamos la inflación, abríamos la economía y desregulábamos los créditos dirigidos y alguna cosita más, eso era la llave de la prosperidad. Y la prosperidad es bastante más terca”.

Ernesto Talvi, exsenador y canciller uruguayo, es el nuevo asesor económico de Luis Caputo

Esta declaración de Talvi es interesante. Habría que ver cómo repercute esa afirmación en la cabeza de Milei y en la cabeza de Caputo. Habría que ver si Caputo no lo trajo precisamente por esa idea. “Éramos ingenuos”, dice Talvi, en Uruguay en los 90, al pensar que desregulando, bajando la inflación, reduciendo el déficit fiscal, liberalizando determinados mecanismos como la distribución del crédito, íbamos a lograr la prosperidad. No alcanza con eso. Uno diría que lo que le está diciendo Talvi al gobierno, del que ahora pasa a formar parte como asesor, con este discurso, es: no alcanza con lo que estás haciendo si lo que buscás es la prosperidad. Habrá que ver si este discurso viene a aportar al debate interno del Gobierno o no es tolerado finalmente. O si el economista uruguayo lo sigue manteniendo o ha cambiado de posición, como dice que ha cambiado en otras oportunidades.

Toda esta discusión en el fondo tiene que ver con qué condiciones le ofrece la Argentina a la actividad privada para lograr la prosperidad. Esta es la gran pregunta del gobierno de Milei, que es la misma pregunta del gobierno de Menem y del de Macri. Se produce en un momento en que hay un gran debate sobre el marco institucional. Entonces acá conviene plantear este interrogante una vez más: ¿es indiferente a un proceso de modernización de la economía el marco institucional político en el que se da? Hoy vale esta pregunta porque vuelve a haber, como cuando se postuló a Ariel Lijo como juez para la Corte, una discusión sobre la calidad de la Justicia que encarna en la figura de Juan Bautista Mahiques, que es el nuevo ministro de Justicia, muy cuestionado, como podemos ver en la prensa de estos días.

El Presidente Milei toma juramento al nuevo Ministro de Justicia, Dr. Juan Bautista Mahiques.  Casa Rosada

El primer cuestionamiento que se realiza de Mahiques tiene que ver con algo más bien simbólico, que es su conexión con una institución poderosísima, con gran influencia política, que es la AFA. El Presidente, durante su entrevista con Luis Majul, dijo que Mahiques carece de relaciones con esa institución que conducen Claudio Tapia y Pablo Toviggino. Es raro que haya dicho eso porque sobran los datos en contrario. Mahiques fue vicerrector de la Universidad de la AFA. Él dice: “No llegué ahí por Tapia, no llegué ahí por Toviggino, llegué por -Alberto- Barbieri”, que es el rector de la Universidad de la AFA, exrector de la Universidad de Buenos Aires.

Su hermano, Esteban Mahiques, es miembro del Comité de Disciplina de la AFA, o al menos lo era. Su padre adquirió notoriedad en medio de un escándalo porque festejó —todavía lo siguen negando a media lengua los Mahiques— su cumpleaños en la mansión de Toviggino, en Villa Rosa. Mansión por cuya propiedad se señala a Toviggino y que Mahiques padre tendría que haber evaluado eventualmente como juez en la Cámara de Casación Penal si no hubiese terminado excusándose.

Pero son datos absolutamente marginales respecto de un tema mucho más importante, que no sabemos si Milei, cuando dice que Mahiques no tiene nada que ver con la AFA, conoce. Pero daría la impresión de que el Presidente sobrevuela de manera muy rápida sobre temas de información que desmiente y después son ratificados. Ya le pasó muchísimas veces. Por eso es tan riesgoso armar esa oficina de respuesta del Gobierno desmintiendo cosas que después son verdaderas, como le ha pasado tantas veces.

Pablo Toviggino y Claudio

Una nota de Damián Nabot del 26 de enero de 2026, “Los movimientos en la sombra que llevaron a la alegría a los testaferros”, que fue publicada cuando Mahiques no era ministro de Justicia, adquiere ahora enorme actualidad. La nota está encabezada por una imagen de Mahiques sacando una foto en Roma durante un viaje presidencial. Él estaba de turista. Dice Nabot: “En el equipo judicial de Toviggino, el abogado Ignacio Jakim ejerce como una suerte de centro delantero ofensivo. No es un recién llegado. Ya jugaba para el tesorero mucho antes de que quedara en la disyuntiva de ser investigado por lavado”. Es decir, Jakim era abogado de Toviggino desde mucho antes del escándalo que aparece a raíz de esta mansión en la que habría festejado su cumpleaños Mahiques padre.

El segundo párrafo de la nota de Nabot indica: “El abogado Jakim comparte tareas con otro colega Federico Helfer, pero es conocido especialmente por su amistad con Juan Bautista Mahiques, heredero de una abigarrada familia judicial y fiscal general de la ciudad de Buenos Aires”. Nabot está en la puerta de decir algo que se comenta en Tribunales, y es que habría sido Mahiques el que puso a Jakim como abogado de Toviggino. Entonces acá hay una vinculación mucho más complicada, si esto fuera verdad, entre Mahiques y la AFA, entre Mahiques y Toviggino, si es verdad que le proveyó los abogados. Hay más versiones en Tribunales. Dicen que últimamente gente ligada a Mahiques estaba buscando a otros abogados, probablemente con un nombre de más peso que Jakim paraTapia y Toviggino. Es decir, como si los Mahiques, o Juan Bautista Mahiques, ejercieran una especie de patrocinio sobre Toviggino y eventualmente sobre Tapia.

Esta no es la única vinculación. Si uno entra hoy al sitio web de la Conmebol, se puede ver que en la Comisión de Ética aparece como primer miembro Juan Bautista Mahiques. No se llega allí si no es por propuesta de la AFA. Es decir, es altamente probable, podríamos decir seguro, que Mahiques ocupa este lugar en la Conmebol por recomendación de Tapia y Toviggino.

Juan Bautista Mahiques aparece como primer miembro de la Comisión de Ética de la Conmebol

Pero no es el único lugar internacional al que llegó por ese impulso. Tapia es presidente de la AFA desde marzo de 2017. En ese momento, Juan Bautista Mahiques, el nuevo ministro de Justicia, era secretario de Justicia; el ministro era Germán Garavano, en el gobierno de Mauricio Macri. Y en su condición de secretario de Justicia, Mahiques ocupaba el lugar del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura.

De nuevo: Tapia asume el 29 de marzo de 2017. El 21 de diciembre de ese mismo año el Consejo de la Magistratura emite una resolución para autorizar a Mahiques a integrar la Cámara de Resolución de Disputas de la Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA). Mahiques tuvo que pedir permiso al Consejo de la Magistratura, y se lo dieron, para apartarse de un artículo del reglamento de la Justicia que le impediría a él, en su condición de consejero de la Magistratura, ser miembro de una comisión de la FIFA. Comisión en la que asumió el cargo y a la cual llegó por impulso de Tapia y Toviggino, y posiblemente también de Daniel Angelici, que era en aquel momento vicepresidente de la AFA. Es decir, hay una relación muy cercana, estructural, entre Mahiques y la AFA.

La pregunta es: ¿viene Mahiques a salvar a Toviggino y Tapia? Sería un poco insólito preguntarse eso, porque como ministro de Justicia, no es el juez. Obviamente tiene una enorme influencia en la Justicia. Hay quienes se preguntan si Tapia no pidió y consiguió la postergación de su declaración indagatoria delante del juez Amarante, que se va a producir ahora el jueves que viene, porque sabía que postergando la indagatoria iba a tener a su amigo Mahiques como ministro de Justicia, lo cual ya puede generar algún tipo de impresión o de inhibición en los jueces, sin necesidad de un llamado por parte del ministro.

Hay una versión más concreta -y mucho más verosímil- de esta relación entre Gobierno, AFA y Mahiques, que es la que afirma que, gracias a que el nuevo ministro le pone los abogados a Toviggino, logró que el tesorero de la AFA informe al Gobierno, concretamente a quien hoy es secretario de Justicia, Santiago Viola, quién le dio los audios, los malditos audios de Spagnuolo hablando de coimas del Gobierno, para que los divulgue, lo que sería su plataforma Carnaval. Y que esa prueba de amor terminó de determinar que Mahiques sea el ministro de Justicia.

A propósito de todo esto hay que hacerse una pregunta, esto es una digresión. Continúa todo este escándalo de la AFA, ¿y los clubes qué hacen? ¿Los presidentes de los clubes qué hacen? Porque todo lo que estamos viendo, por ejemplo, el jenga con los fajos de dólares, todo eso es plata de los clubes. Además, habría un caso de administración fraudulenta de plata de terceros, de clubes que apenas llegan a fin de mes por falta de plata y después lo mandan a pedirle a Sur Finanzas. Plata que se va por contratos extrañísimos de la AFA en millones y millones de dólares. Es curioso que ningún presidente de club haga nada. ¿Qué hacen los presidentes de clubes ligados, por ejemplo, al PRO? Néstor Grindetti en Independiente. Silencio. Por eso fue tan resonante que Stefano Di Carlo, en River, abandone el consejo directivo de la AFA la semana pasada. Y hay quienes ven en eso un alineamiento con el Gobierno nacional que estaría favorecido porque ahí está Santilli a través de su primo en River, están los Menem, está el propio Santiago Caputo, el mago del Kremlin, por la vía de quien es su mano derecha, Manuel Vidal. Pero todo el mundo miró que en lo de River empezó una disidencia importante. Hay quienes miran mucho más allá y dicen: en Stefano Di Carlo hay una ambición política y este es su primer paso para llamar la atención.

Bolso con fajos de dinero, como parte del circuito de la AFA

Mahiques, que se recorta sobre todo este telón de fondo tan complicado y oscuro, probablemente sea el ministro de Justicia con más poder de los últimos años, de las últimas décadas. El contexto le da el poder: tiene para designar 209 jueces que están en ternas sobre su escritorio. Él es el que tiene que decir al Presidente quien conviene en cada terna. Hay dos vacantes en la Corte para cubrir. Y la vacante del procurador general de la Nación, que es el jefe de los fiscales. Hay muchos argumentos para pensar que, si uno mira hoy el mapa institucional de la Argentina, el jefe de los fiscales, probablemente sea la figura con más poder en términos absolutos de todo el aparato del Estado. Todo esto está en la agenda del nuevo ministro. El Gobierno podría tener 47 votos en el Senado, es decir, está a un voto de los dos tercios para poner dos jueces en la Corte y para designar al procurador general.

Eso implica una negociación con los gobernadores que se va a realizar cuando se discutan estos pliegos. Y esto también explica una teoría que pesa mucho en Tribunales: que Mahiques estaría pensando ser él el procurador. Que no le interesa ser ministro de Justicia. Que por eso no renunció al cargo que dejó en la ciudad de Buenos Aires y pidió licencia. Porque, en todo caso, si no le dan la procuración, como le habrían prometido, vuelve a ese cargo. Pero hay una fantasía de que Mahiques podría ser procurador general de la Nación y dejarlo a Viola como ministro.

Toda la gestión que empieza ahora Mahiques, que arranca con Viola como secretario de Justicia y representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, va a tener una especie de banco de pruebas para ver a dónde van. Es un caso muy escabroso, que se discute en el Consejo de la Magistratura: el caso del juez Patricio Maraniello. Se hizo célebre porque emitió un dictamen como juez federal, civil y comercial, planteando algo así como una especie de censura previa por si se publicaban audios clandestinos tomados en la Casa de Gobierno, eventualmente en las oficinas de Karina Milei. Y eso le valió una denuncia en el Consejo de la Magistratura. Pero tenía otra denuncia antes, por acoso sexual y maltrato laboral. Por esa denuncia, por esas razones, va contra él, en el Consejo de la Magistratura, el sindicato de judiciales que lidera Julio Piumato.

Detalle en el CV de Juan Bautista Mahiques

Esta es una versión que surge del sindicato de Piumato: en su momento habría habido un llamado de Mahiques al sindicato para que bajen esta denuncia en beneficio de Maraniello. Imposible de verificar, pero hay un indicio que podría darle verosimilitud. Si uno mira el currículum que presentó Mahiques, cuando se presentó como candidato a fiscal general de la Ciudad, ese documento termina con una línea que dice que él recibió un diploma de reconocimiento por labor en la defensa de los derechos humanos en el ámbito penitenciario de la Asociación Argentina de Justicia Constitucional, en el año 2016. Patricio Maraniello presidía esa asociación en ese entonces.

Todo esto es importante por algo que dijo Mauricio Macri hace dos años en una reunión en Punta del Este, hablando de la postulación del juez Ariel Lijo para la Corte. Macri dijo que en todo proceso de estabilización económica, como el que lleva adelante la Argentina, hay un factor clave: la confianza. Y agregó que la confianza no la proveen los políticos sino los jueces. Entonces hay una conexión directa entre el éxito de un proceso de recuperación económica y la calidad de la Justicia.

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