El crecimiento de la extrema derecha también se explica por las fracturas sociales generadas por décadas de neoliberalismo, precarización laboral y deterioro deEl crecimiento de la extrema derecha también se explica por las fracturas sociales generadas por décadas de neoliberalismo, precarización laboral y deterioro de

Un 8M entre la guerra y la ultraderecha

2026/03/10 17:18
Lectura de 4 min
Si tienes comentarios o inquietudes sobre este contenido, comunícate con nosotros mediante crypto.news@mexc.com

Cada 8 de marzo, millones de mujeres salen a las calles para reivindicar derechos que parecían avances consolidados: acceso al aborto, igualdad legal, protección frente a la violencia y autonomía sobre el propio cuerpo.

Sin embargo, el contexto político actual —marcado por la escalada militar en Oriente Medio— convirtió al Día Internacional de la Mujer en algo más que una jornada de reivindicación: es también un espacio de resistencia frente al militarismo y el avance global de la ultraderecha.

En Ciudad de México, las pancartas de las asistentes lo reflejaron con claridad. A lo largo de la marcha vimos lemas de apoyo a las mujeres iraníes, carteles en árabe a favor de Palestina y retratos de Benjamín Netanyahu o Donald Trump tachados, con las leyendas: “fascistas” o “genocidas”.

Claro que no todas las feministas comparten estas posiciones. Las movilizaciones del 8M —que en México congregan a centenares de miles de personas— reflejan la diversidad del propio movimiento.

Participan estudiantes, trabajadoras, integrantes de asociaciones civiles, niñas y jóvenes, mujeres mayores y madres de familia de distintas clases sociales.

También marchan activistas de base, profesionales, madres buscadoras y mujeres lesbianas, trans o racializadas. A las movilizaciones acuden partidos políticos y funcionarias, algo que suele generar polémica (ante la falta de autenticidad) entre quienes consideran que la institucionalización del feminismo ha diluido parte de su radicalidad original.

En Europa, el contexto político también marcó las movilizaciones. En España, donde el partido ultraderechista Vox continúa creciendo elección tras elección, la Comisión 8M —encargada de organizar la marcha en numerosas ciudades— escogió como lema: “Feministas antifascistas. Somos más. En todas partes”.

La posición del gobierno también contribuyó a situar la cuestión internacional en el centro del debate político. El presidente Pedro Sánchez aparece como uno de los principales opositores europeos a Donald Trump y niega el uso de bases militares españolas para las operaciones estadounidenses contra Irán.

Sánchez intenta conectar el rechazo actual a la guerra con un precedente arraigado en la memoria política española: el envío de tropas a Irak decidido por José María Aznar en 2003.

Aquella intervención, sumada a la gestión del gobierno tras los atentados del 11 de marzo de 2004, costó al Partido Popular las elecciones de ese mismo año.

Hoy, en un contexto global marcado por la crisis del costo de vida, el rechazo social a los conflictos armados vuelve a ganar fuerza.

El auge de la extrema derecha está estrechamente ligado a este clima de malestar político y económico. Por un lado, estos movimientos han desarrollado una intensa guerra cultural en la que el feminismo ocupa un lugar central como antagonista.

Por otro, su crecimiento también se explica por las fracturas sociales generadas por décadas de neoliberalismo, precarización laboral y deterioro de las expectativas de progreso.

Existe además una percepción cada vez más extendida de que la izquierda está perdiendo terreno en esa batalla cultural. Entre los jóvenes, la identificación con el feminismo disminuye.

En España, solo el 38% de los hombres jóvenes se declara feminista, doce puntos menos que en 2021.

Este fenómeno se produce en un contexto paradójico. En buena parte de Europa, Estados Unidos y —en menor medida— América Latina, muchas de las demandas históricas del feminismo se han institucionalizado.

Se crearon ministerios de igualdad, se tipificaron delitos como el feminicidio o el acoso sexual y se incorporó la perspectiva de género en distintos niveles de gobierno.

Son avances importantes. Sin embargo, la igualdad ha avanzado más de jure que de facto, y esa brecha alimenta frustraciones en direcciones opuestas. Algunos sectores del movimiento hablan de una “captura institucional” del feminismo.

Ante esto, la rebeldía se vuelve de derechas. Los antisistema son ahora Trump, Milei y Kast, quienes amenazan con revertir las conquistas sociales, cuyos efectos apenas se estaban haciendo notar.

El feminismo contemporáneo ha desarrollado herramientas teóricas poderosas para analizar estas transformaciones. Autoras como Angela Davis, Nancy Fraser o Sayak Valencia muestran cómo las distintas formas de desigualdad —de género, clase, raza o sexualidad— están profundamente entrelazadas.

El reto central consiste en traducir ese diagnóstico en coaliciones políticas amplias capaces de competir electoralmente con la ultraderecha.

En su manifiesto para este año, la Comisión 8M española lo expresa: “Somos más. Nuestra rabia y nuestros miedos comunes nos señalan el camino. Somos más y tenemos razón. Somos más. En todas partes”.

Sí, somos más los que defendemos derechos y nos oponemos a la violencia, pero ¿cómo nos vamos a juntar?

Lectura recomendada: Manifiesto de un feminismo para el 99%, de Cinzia Arruzza, Tithi Bhattacharya y Nancy Fraser (Herder).

Oportunidad de mercado
Logo de Lagrange
Precio de Lagrange(LA)
$0.23174
$0.23174$0.23174
+5.80%
USD
Gráfico de precios en vivo de Lagrange (LA)
Aviso legal: Los artículos republicados en este sitio provienen de plataformas públicas y se ofrecen únicamente con fines informativos. No reflejan necesariamente la opinión de MEXC. Todos los derechos pertenecen a los autores originales. Si consideras que algún contenido infringe derechos de terceros, comunícate a la dirección crypto.news@mexc.com para solicitar su eliminación. MEXC no garantiza la exactitud, la integridad ni la actualidad del contenido y no se responsabiliza por acciones tomadas en función de la información proporcionada. El contenido no constituye asesoría financiera, legal ni profesional, ni debe interpretarse como recomendación o respaldo por parte de MEXC.