En un escenario de creciente tensión geopolítica y volatilidad en los mercados internacionales, el economista Enrique Szewach analizó pormenorizadamente cómo laEn un escenario de creciente tensión geopolítica y volatilidad en los mercados internacionales, el economista Enrique Szewach analizó pormenorizadamente cómo la

La millonaria cifra que Argentina podría recibir gracias al nuevo precio del petróleo

2026/03/10 19:38
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En un escenario de creciente tensión geopolítica y volatilidad en los mercados internacionales, el economista Enrique Szewach analizó pormenorizadamente cómo la inestabilidad global impacta sobre una economía argentina que ya arrastra sus propios desequilibrios.

Durante una entrevista con La Red, Szewach destacó que, si bien el país goza hoy de una ventaja exportadora en materia petrolera que no tenía años atrás, los riesgos financieros y la inercia inflacionaria interna imponen un techo a las expectativas de mejora inmediata.

El “viento de cola” petrolero y la cuenta de los dólares que ve Szewach

Para el especialista, la principal diferencia respecto a conflictos anteriores, como el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, radica en el cambio de la matriz comercial energética. “Argentina hoy es un exportador neto de petróleo. Al contrario de lo que nos pasó en la guerra de Ucrania, que teníamos que importar, somos exportadores de petróleo”, señaló.

Esta nueva condición se traduce directamente en ingresos para las alicaídas reservas internacionales. Según el economista, el cálculo es lineal: “Más o menos, por cada 10 dólares que sube el petróleo, los petroleros que exportan venden por u$s 1300 millones más. Y esos u$s 1300 millones van a parar, obviamente, al Banco Central porque los exportadores tienen la obligación de vender los dólares”.

Sin embargo, este superávit petrolero encuentra un contrapunto en la necesidad de seguir comprando gas en el exterior durante los picos de demanda. “Seguimos importando gas porque, si bien ahora con los gasoductos ha mejorado mucho la oferta de gas de Argentina, todavía en los meses pico, que es en invierno, salta el consumo de gas y eso obliga a importar barcos de GNL”, explicó. Aunque las proyecciones son mejores —pasando de más de 40 barcos anuales a unos 20 o 25—, Szewach estimó que el costo de estas importaciones podría rondar los “500 o 600 millones de dólares”, dependiendo del precio final en un mercado volátil como el de Medio Oriente.

Al respecto, Szewach dejó una dura crítica a la gestión energética regional, comparando la situación local con la de los países vecinos: “Bolivia se quedó sin gas por la política económica. Así como nosotros nos quedamos sin petróleo porque el kirchnerismo controlaba los precios, Bolivia no es que no tiene más gas ni más petróleo ni más litio; tiene todo eso en cantidades espectaculares, pero arriba de la superficie tiene malos dirigentes”.

El riesgo financiero y el “vuelo a la calidad”

Más allá de la balanza comercial de energía, Szewach advirtió sobre el impacto del conflicto en el plano financiero, un área donde la Argentina sigue siendo vulnerable. El economista explicó el fenómeno del flight to quality: “Los inversores tratan de refugiarse en aquellos activos que perciben como menos riesgosos. Entonces sube el precio del dólar, baja el precio de las acciones, suben los bonos del Tesoro de Estados Unidos, bajan los bonos y las acciones de los países emergentes. Argentina está dentro de esos países más riesgosos”.

De importar a exportar: la millonaria cifra que Argentina podría recibir gracias al nuevo precio del crudo, según este economista experto.

Este movimiento global genera un problema colateral para la estrategia cambiaria del Gobierno: la pérdida de competitividad. “Como en Argentina el dólar está bajando de precio o por lo menos está quieto, perdemos competitividad porque el resto de las monedas se debilita frente al dólar”, puntualizó. Al devaluarse las monedas de socios comerciales como Brasil, México o Chile, la Argentina se vuelve “más cara” en términos relativos, lo que, según Szewach, hace que sea “más fácil importar y más difícil exportar”.

El desafío de la inflación y los precios en el surtidor

Uno de los puntos más sensibles de la entrevista fue la proyección inflacionaria. Szewach fue cauteloso respecto a la posibilidad de ver números que comiencen con “0” en el corto plazo, una meta que el Ejecutivo ha dejado trascender. “Argentina está en dos y pico por ciento de inflación mensual. Efectivamente, febrero y marzo estarán en un número de 2,5% a 2,8% depende de varias cosas”, analizó.

Incluso proyectando una baja hacia mediados de año, el economista dudó de la posibilidad de una deflación o una estabilidad absoluta: “Veo muy difícil una tasa de inflación mensual que empiece con cero en cualquier mes del año. Estamos más cerca del 30 anual o de veintipico anual que de otro número. Si empezara con cero me preocuparía mucho porque significaría que el nivel de actividad de Argentina va a estar muy bajo”.

A este escenario de inercia se le suma el traslado de los precios internacionales a la economía doméstica bajo el nuevo esquema de desregulación. “En el marco de libertad de precios que tiene ahora la Argentina, que es lo que nos permite poder exportar petróleo, el precio de las naftas se mueve al vaivén del precio del petróleo”, advirtió Szewach. Esto implica que si el barril escala a niveles de 80 o 100 dólares, el impacto será inevitable en los surtidores, en los fertilizantes y, consecuentemente, en el resto de la cadena de precios.

En conclusión, el economista resumió que, si bien el balance del sector externo es hoy más favorable que hace dos años porque el país ahora exporta energía, la economía argentina sigue atada a la duración del conflicto global y a la fragilidad de su propia estructura interna. “Comparado con lo que fue la invasión de Rusia a Ucrania, en ese sentido estamos mejor. Un poquito mejor”, finalizó.

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