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Una y otra vez, el senador Alan Peter Cayetano demuestra que no acepta las derrotas con facilidad ni en silencio.
El miércoles 3 de junio, fue destituido como presidente del Senado en un golpe que resultó en un nuevo liderazgo ya reconocido por Malacañang y la Cámara de Representantes. Sin embargo, Cayetano está cuestionando la legitimidad del proceso que aparentemente lo destituyó.
La reacción de Cayetano no es nueva, porque tampoco es la primera vez que pierde el control sobre una cámara del Congreso.
En 2020, Cayetano perdió la presidencia de la Cámara ante Lord Allan Velasco, en un golpe bastante poco convencional para la época.
Velasco —con quien Cayetano tenía un acuerdo de reparto de mandato— ya contaba con los votos necesarios para reemplazar a su predecesor, quien había incumplido el acuerdo, pero Cayetano cerró con candado el pleno del Batasan para impedir que Velasco lo reemplazara.
Esto no disuadió a Velasco, cuyos aliados celebraron una Sesión dentro de un club deportivo para instalarlo como su nuevo presidente de la Cámara.
Cayetano, en lugar de admitir que ya no contaba con los votos, cuestionó el proceso y argumentó que los cálculos de sus rivales eran incorrectos.
"205 legisladores firmaron conmigo, ¿de acuerdo? Entonces si ellos son 186, el problema es que hay alrededor de 80 votantes volantes que votaron dos veces. Si votaste dos veces, según el reglamento, tu voto queda anulado. Pero esa no es la regla. La regla es que la votación tiene que ser en el salón de Sesiones", dijo Cayetano en ese momento.
Le tomó otro día reconocer que había perdido la presidencia de la Cámara, pero lo enmarcó como la presentación de su renuncia irrevocable.
Avanzando al presente, Cayetano recurre a la aritmética para seguir proyectando control sobre el Senado.
Este último aparente golpe en su contra fue nuevamente poco convencional, aunque en parte también porque él se había negado a convocar al Senado durante dos días consecutivos.
Al tercer día, el bloque minoritario de 11 personas, con la ayuda del desertor del bloque mayoritario Chiz Escudero, decidió declarar vacantes todos los cargos de liderazgo. Insistieron en que tenían el quórum para hacerlo, citando un fallo de la Corte Suprema de la década de 1940 que efectivamente permitió que 12 de 22 senadores se reunieran en sesión en aquella época.
Fiel a su estilo, el acorralado legislador recurrió a Facebook para insistir en que sus rivales políticos no contaban con los votos suficientes.
"El Senado puede llevar a cabo sus funciones con la mayoría de todos sus miembros. La mayoría de 24 es 13", dijo Cayetano. "Simplemente no pueden elegir a un nuevo presidente del Senado porque no hay precedente para ello. Si tienen 13 votos, incluso votaré con ellos. Se lo pondré más fácil y se lo daré rápidamente. No tienen 13."
Quizás ahora hay tres certezas en la vida: la muerte, los impuestos y que Cayetano es un mal perdedor.
– Rappler.com


